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Uno de los elementos que nos diferencia es el concepto que tenemos de Liderazgo y el vínculo directo que hacemos con la consecución de resultados Partimos de diferenciar ambos conceptos. Entendemos el Liderazgo como un proceso que expande la capacidad colectiva de producir Dirección, Alineamiento y Compromiso (DAC) y que se centra en conseguir resultados. Dentro de este proceso se insertan los líderes. De hecho el líder y su desarrollo en la organización se entiende como la expansión de la capacidad de una persona para ser efectivo en el ejercicio de roles y procesos de Liderazgo (los roles y procesos son aquellos que facilitan la creación de Dirección, Alineamiento y Compromiso en grupos que realizan un trabajo común). Como veíamos más arriba, definimos el desarrollo de Liderazgo como la expansión de la capacidad de un colectivo (un equipo, una organización, una comunidad, etc.) para producir Dirección, Alineamiento y Compromiso (DAC). La realidad actual es mucho más colectiva de lo que era hasta hace unas décadas. El individualismo ha dejado su impronta durante décadas en el estudio y aplicación del Liderazgo haciendo un especial hincapié en el líder. Así definiciones tradicionales de Liderazgo se basaban en el proceso del líder de influir a los seguidores hacia una meta compartida. El desarrollo tecnológico, la globalización y las nuevas maneras de hacer las cosas han hecho que este tipo de definiciones queden obsoletas. El enfoque ha pasado de entender únicamente el Liderazgo como algo que hacen los líderes (que es una posibilidad, el individuo también produce DAC en una determinada situación) a una comprensión más colectiva, es decir, que los grupos también pueden ejercer Liderazgo (DAC) cuando la situación lo requiera, pero lo van a hacer a través de otras maneras. Fundamentalmente a través de conseguir propósitos compartidos, procesos de influencia lateral entre compañeros, de compartir prácticas, lograr consensos en decisiones difíciles, conseguir ajustes entre grupos y equipos que dependen unos de otros, etc. |
El enfoque está centrado en los resultados (DAC), lo cual no deja fuera el componente ético, no se consiguen estos resultados a cualquier precio. Pero es un enfoque pragmático y muy testado por toda la investigación.
Un elemento clave en el Liderazgo es la Cultura de Liderazgo. Esta se compone de ciertas creencias individuales en primer lugar sobre lo que genera DAC (hay personas que pueden creer que la dirección, el alineamiento y el compromiso lo ha de crear un único líder dando órdenes y exigiendo obediencia y cumplimiento, lo que le situaría en una lógica de Liderazgo dependiente. Otras personas pueden tener otras creencias diferentes). Estas creencias pueden ser convertidas en Prácticas de Liderazgo. Una práctica de Liderazgo es una conducta (individual o colectiva) o un patrón de conductas dirigidas a crear DAC. El sistema de creencias sobre como producir DAC y las prácticas que se llevan a cabo para ello es lo que componen la Cultura de Liderazgo del colectivo. Esta estructura de Liderazgo asume que la efectividad del liderazgo se evalúa a largo y a corto plazo por el grado de DAC producido. Este componente se ha de traducir luego en resultados tangibles, dinero, ventas, etc. |
Nuestra Visión del Liderazgo
martes
ago022011
